Ideas

Por Enrique Ruiz. Hace 7 meses En Blog, Experiments, Human, Motivación, Simplicidad, storytelling.

La división se llamaba Skunk Works, eran los años cuarenta y la Segunda Guerra Mundial llevaba poco de haber comenzado. Clarence “Kelly” Johnson, el ingeniero en aeronáutica que dirigía el departamento de diseño de los aviones estadounidenses se enfrentó a un reto que lo llevó a acuñar uno de los principios de simplicidad más importantes que se mantiene hasta el día de hoy:

Keep it simple, stupid.

La historia detrás del principio KISS como se le conoce, es que durante la guerra los aviones averiados debían poder ser reparados por cualquier mecánico con herramientas y habilidades básicas. Los ingenieros de los jets debían eliminar la complejidad innecesaria y hacerlos funcionar sólo con las partes más esenciales.

Esto llevó al equipo de Kelly a diseñar y producir aviones con los avances más significativos en la historia de la aviación moderna, y a hacerlo en tiempos récord. Si lo analizamos detenidamente, con elementos muy simples se pueden lograr grandes resultados, que era el objetivo de Kelly.

– Con pocos ingredientes se preparan platillos de estrellas Michelin.
– Con pocos colores se pintan cuadros vendidos en millones.
– Con pocas palabras se escriben textos, discursos y libros transformadores.
– Con pocas notas se compone música que sobrevive el paso del tiempo.

Y el listado podría continuar. ¿Pero por qué a veces es tan difícil lograrlo?

Porque el camino de llevar algo complejo a su reducción más pura, es un camino que no todos tenemos la voluntad de transitar. Pero quienes lo han hecho nos enseñan con su ejemplo, sus logros y sus proyectos, el valor insuperable de recorrerlo. Da Vinci, Platón, Steve Jobs, Einstein, Exupéry. La lista podría continuar de todos los que en algún punto de su vida o trayectoria profesional, han aplicado la simplicidad y han trascendido con ella.

Dando por hecho que el mundo en el que vivimos se vuelve más complejo con el pasar de cada segundo, aplicar la simplicidad nos reditúa y con creces. La mejor parte de todo es que además de ejercerla en nuestros proyectos, también podemos hacerlo en nuestras actividades más cotidianas.

– En una llamada.
– Al escribir un correo.
– Exponiendo una presentación.

Una buena fuente de principios prácticos de simplicidad que podrías aplicar los puedes encontrar en el libro “The Laws of Simplicity” de John Maeda. Ya para concluir, una de las mejores frases que abordan el concepto de la simplicidad y que te quiero compartir, estuvo alguna vez en boca del icónico ex-CEO de Apple, Steve Jobs.

“Simple can be harder than complex: You have to work hard to get your thinking clean to make it simple. But it’s worth it in the end because once you get there, you can move mountains.”

Seamos simples y movamos montañas.

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