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Por Enrique Ruiz. Hace 2 meses En Blog.

O CÓMO EVITAR CAER EN LA TRAMPA DEL COSTO HUNDIDO

¿Te has encontrado alguna vez leyendo un libro que ya no te interesa, viendo una película en el cine que no te gusta pero no te levantas del asiento porque ya pagaste el boleto, o trabajando en un proyecto que parece no llegar a ningún lado?

No estás solo.

La razón por la que seguimos haciéndolo es un fenómeno psicológico llamado “sunk cost bias”, o el sesgo del costo hundido. Cuando hemos invertido tiempo, esfuerzo y recursos en algo, nos cuesta más dejarlo a un lado porque ya hemos hecho una inversión inicial. Y como muestra una historia:

A todos nos sorprendió saber que existía un avión que podía llevarte de Londres a Nueva York en 3 horas, menos de la mitad del tiempo que toma un avión convencional: el Concorde. Lo que muchos no sabemos, es que a pesar de ser una gran innovación en ingeniería aeronáutica, los gobiernos de Francia y de Reino Unido perdieron más de 1 billón en el proyecto. La venta limitada de boletos, los altísimos costos de producción y las pocas órdenes solicitadas, orillaron a la iniciativa al fracaso. Sin embargo, por 4 décadas se continuó destinando presupuesto y tiempo a la “misión Concorde”.

¿La pregunta es por qué?

Porque entre más tiempo, recursos y esfuerzo invertimos en algo, más difícil es dejarlo ir. Tendemos a sobrevalorar las cosas que ya adoptamos o que son nuestras. Todos somos vulnerables al sesgo del costo hundido. Lo que tenemos que saber es que hay una línea muy delgada entre ser tenaz y entre casarte con una idea, proyecto o incluso relación que sabes que no tendrá un futuro.

La vida no es algo que podamos editar. No hay un botón de rewind que nos permita regresar el tiempo. Por lo tanto es importante saber reconocer las oportunidades que decidimos tomar. Como práctica, podemos hacernos las siguientes preguntas:

¿Si no estuviera ya en este proyecto, cuánto invertiría en él ahora?

¿Qué otra cosa podría hacer con mi tiempo o recursos si decido terminar con esto?

Josh Billings dijo alguna vez: “La mitad de los problemas en esta vida se deben a decir muy rápido y a no decir no a tiempo.” 

¿Cuál es tu Concorde? ¿Cuál es ese proyecto al cual estás aferrado que no ha resultado? Intenta dejarlo ir, puede haber una mejor oportunidad esperándote a la vuelta de la esquina. Cuando aprendamos a dejar ir nuestros fracasos, es cuando sabremos cómo ganar en serio.

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