Ideas

Por Enrique Ruiz. Hace 4 semanas En Uncategorized.

Si hablamos de términos exactos, remoto es un adjetivo que describe un lugar lejano, a distancia. Aunque hay de distancias a distancias. La idea de un equipo en Monterrey trabajando de forma remota con una persona en Barcelona y otra en Chihuahua suena casi casi a ciencia ficción. Algo complicado y poco viable.

Ese equipo es Nett y la persona en Barcelona soy yo y me llamo Quique (mucho gusto).

La verdad es que cuando pensaba en trabajo remoto, pensaba que el caso de personas trabajando así es mínimo. Pero buscando tantito en Internet resulta que no. En el 2015 y tan sólo en Estados Unidos, un 23% de las personas con empleo trabajaban de forma remota y la tendencia va en crecimiento.

La idea entonces no se nos hizo descabellada. Tenemos las herramientas, tenemos proyectos ongoing y nada iba cambiar, excepto la locación y unas cuantas horas de diferencia de horario, 7 para ser exactos.

Hablemos de herramientas.
El arsenal de herramientas con el que nos armamos diariamente en Nett está formado por las siguientes:
– Basecamp
– Slack
– Trello
Usamos más pero destacan estas tres por el amplio uso que les damos, son nuestro pan de cada día. Acordamos que Basecamp fuera la herramienta clave para coordinarlo todo: proyectos, tareas y entregables en los que estaría involucrado. (Tip: Si no la conoces y quieres coordinar mejor los proyectos en tu empresa, entra aquí: https://basecamp.com/about.)

Basecamp facilita mucho el trabajo remoto, posiblemente porque los 50 empleados que diseñaron la herramienta y conforman la empresa se encuentran repartidos en 32 países (y pensábamos que lo nuestra era loco). La herramienta permite asignar una tarea a alguien del equipo, concentrar todas las iteraciones, comentarios y archivos en esa misma tarea, registrar la participación de todos los involucrados y cuando se termine de ejecutar, se palomea como hecha y listo.

Hasta ahorita todo va pintando bien…

Curvas en el camino.
Estando en Monterrey me decía a mí mismo “Ok, 7 horas de diferencia es algo pero tú tranquilo, sí se arma”. Lo cierto es que la diferencia de horario sí pega y pega en estos sentidos:
– Limita las horas en las que coincidimos estar ambas partes conectados.
– Las tareas con deadline de un día para otro se vuelven complicadas de abordar.
Por X, Y o Z situaciones a veces son las mañanas cuando tengo más tiempo disponible, otros días es durante las tardes. Por eso más que hablar de horas conectado, hablamos mejor de tareas o entregables ejecutados, así la administración del tiempo es responsabilidad mía, sabiendo que hay una fecha de entrega para cada uno de los proyectos en turno.

Encontrando la manera.
Lo que más extraño trabajando a distancia es el equipo. El “buenos días” de cada día y las comidas juntos. Porque el modo remoto también es tantito modo “lobo solitario”.

Pero tristezas aparte, entre el equipo y yo encontramos una manera de trabajar juntos. Cada Project Owner en Nett cuyo proyecto requiriera una colaboración mía añadiría la tarea en mi backlog de tareas en Basecamp con una fecha límite de entrega. De esta manera es muy transparente y fácil que vea lo que tiene alta o baja prioridad. Y conforme se añaden las tareas las voy abordando y entregando.

Diferencia de horario, ventaja de equipo.
Estar acá tenía que tener su lado bueno.

La ventaja de ir “adelantado” en horario es que también puedo ir “adelantado” en proyectos. Las 7 horas de diferencia se vuelven un plus, porque cuando acá despierto en México se van a dormir, y viceversa.

Es como ir pasándonos la estafeta día tras día. No hay horas muertas y no dejamos de avanzar en proyectos, para los que están próximos a entregarse es particularmente útil.

Conclusiones después de una semana.
No puedo decir que ya domino este modo de trabajo. Apenas estoy en el proceso de descubrirlo, adaptarlo y personalizarlo de la manera que mejor puedo y más nos sirve al equipo, a mí y a los proyectos que tenemos.

Hasta ahorita una de las conclusiones que puedo hacer es que ha ayudado a mejorar mi concentración. Para alguien esparcido y distraído como yo, ayuda saber que tengo un límite de horas para producir lo que está en mi cancha. Y saber que hay proyectos que dependen de que yo ejecute en ese margen de tiempo. Es un rush de los buenos.

Pero bueno, espero te hayan servido estas observaciones, sin duda habrá un follow-up a este post, esperando compartirte otros hallazgos de este modo de trabajar, con la esperanza de que te puedan servir mis aprendizajes para cuando tú te encuentres en modo remoto.

Saludos y buen inicio de semana desde Barcelona.
¡Buen lunes! O como dirían por acá en catalán…¡Bon Dilluns!

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