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Por nett. Hace 5 años En Blog, storytelling.

La fotografía siguiente es un clásico del siglo XX. Una jovencita refugiada afgana que refleja todo el drama que se vivió en Afganistán a partir de 1979, cuando sucedió la invasión soviética de Leonid Brézhnev. La niña Sharbat Gula, tomaría por asalto, valga la ironía, la portada de la revista National Geographic, encumbrando la carrera de su autor, Steve McCurry. Aunque no nos dediquemos a la fotografía, muchos la consideramos una obra de arte. 

Sharbat Gula en 1979

Sharbat Gula en 1979

Parte del prestigio de McCurry es que siempre ha afirmado que para hacer su trabajo no realiza retoques a sus fotografías ni “acomoda” a los objetos ni actores, simplemente espera a que llegue el momento justo y toma la foto. Es lo que sale del lente y ya. Un purista del arte fotográfico.

Hoy, 35 años más tarde, un escándalo acompaña a su trabajo, y es que se han descubierto diferentes fotografías manipuladas, donde no solo se ha recurrido al retoque, sino a la eliminación de personas u objetos.

Y es que, aunque el retoque es algo aceptado y muchos fotógrafos lo emplean, incluyendo a grandes como Annie Leibovitz, autor de innumerables portadas de revistas como Rolling Stone’s, Vanity Fair y Vogue; McCurry no pertenece a ese grupo y sigue triunfando como fotógrafo de Magnum, quizá la agencia de fotografía más importante actualmente en el mundo.

Entonces, ¿en dónde quedó su fama, su buen prestigio? Sin duda será muy complicado retornar al antiguo pedestal en donde muchos fotógrafos profesionales y aficionados lo habíamos colocado. Aunque aquella famosa fotografía no haya sido retocada, ahora nos queda la duda ¿lo fue? ¿podemos compararla con el negativo? esta última y simple pregunta es la que destroza la reputación del autor.

Si eso pasó con él…

Nos han dicho una y mil veces que, entre más alto te encuentres, más grande es la caída. Eso es cierto, aunque el dolor de caer porque se ha perdido el prestigio siempre será doloroso.

Para los simples mortales, como nosotros, el prestigio es una de las cosas que podemos, y debemos, controlar, porque el prestigio o reputación implica ganarse la admiración, el respeto y la confianza de nuestros semejantes. Y es que cuando una persona goza de un buen prestigio, lo hace por su comportamiento intachable, por sus conocimientos en alguna materia, por su honestidad y credibilidad, generando confianza en su entorno.

La única manera que tenemos para obtener y mantener un buen prestigio es actuar siempre bajo parámetros de verdad, responsabilidad y justicia. No solamente decirlo, sino parecerlo y, sobre todo, hacerlo. Ahí se encuentra el camino hacia el prestigio, algo que, cuando ya no estemos en este mundo, nos sobrevivirá.

@pedrodeisla

Sharbat Gula en 2002

Sharbat Gula en 2002

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