Ideas

Por zam gtz. Hace 8 meses En Blog, Productividad.

La iglesia matutina y yo jamás hemos sido buenos amigos. Mi rutina siempre ha sido de levantarme tarde.

Recuerdo que cuando estaba en la primaria le lloraba a mi mamá para que me diera chance de no ir a la escuela, mi muy válido argumento era: «como sea siempre saco las mejores calificaciones».

Desarmada y con el corazón en la mano, mi jefa me dejaba quedarme a dormir y a jugar con el perro.

Y aunque muchos me han tratado de evangelizar sobre el poder de las mañanas y el religioso club de las 5 am, siempre he creído que hay formatos de horario para todos.

¡Sí! Así como lo lees, pues resulta que durante años se ha tenido la creencia de que para ser productivo debemos tener una rutina mega full y saludable durante la mañana, la cual debe ser terminada antes de las 8 am para que a las 9 am estemos concentrados en el trabajo o llevando a los niños a la escuela.

¿Te suena? Yo sé que sí.

la falsa iglesia matutina y sus rutinas

El «problema» no radica en si realmente eres creyente de esta rutina, sino en el hecho de pensar que así tenemos que ser todos para lograr un día productivo y, por ende, una vida exitosa.

Y no te culpo si has caído en ese sentimiento de culpa por levantarte a las 10 am y pensar que no cumpliste con una morning routine ideal, recuerda que vivimos en un mundo donde infinidad de cuentas en Instagram nos comparten las vidas perfectas.  

Aquí te va un ejemplo:

Para ir a una clase de yoga que tanto te gusta debes levantarte 30 minutos antes de lo habitual, lo cual está bien porque así podrás disfrutar de dicha actividad.

Pero en vez de sentir ese gusto por hacer algo, empieza a nacer en ti el have to, entonces todo se vuelve distinto, e incluso me atrevo a decir, siniestro.

Y ese solo es uno de los miles de ejemplos de Marina Koren nos platica en su artículo The False Promise of Morning Routine.

El evangelio que predica la iglesia matutina

Otro ejemplo aplicado a un personaje relevante de la historia es el de Erwin Schrödinger, quien tampoco era creyente del evangelio de las mañanas.

Es más, en una entrevista, su esposa Anne Marie compartió la anécdota de la vez que Max Planck llegó a Berlín e invitó a Erwin a una conferencia, por lo cual este respondió que agradecía mucho la invitación, pero no podía asistir debido a que era por la mañana, y no era un horario en el que él trabajaba.

¿Puedes creerlo?

Además, para terminar de confirmar mis ideas, escuché al creador de Slack contar su no-rutina matutina.

Según unos estudios en Rusia y de gente muy intelectual, se dice que existen cuatro tipos de cronotipos. Bueno, inicialmente eran solo dos, pero conforme fueron analizando a las personas encontraron los siguientes:

  • Morning type.
  • Evening type.
  • Neither.

Pero para entender a que rutina perteneces, vamos a ponerles los siguientes nombres:

  • Oso: quienes duermen y despiertan según el ciclo del sol.
  • Lobo: les cuesta despertar temprano y su productividad es en la noche.
  • León: despiertan temprano sin problema y para las 9 o 10 pm ya necesitan dormir.
  • Delfín: suelen dormir poco, pero sus picos de productividad son entre las 10 am a 2 pm.

Así que la próxima vez que necesites entrar en un estado de productividad, recuerda escuchar tu reloj interno, podría ayudarte a identificar cuál de los 4 cronotipos eres.

Finalmente, esto que te estoy contando definitivamente trae componentes de apología a mi flojera, ¿lo importante? Quédate con la idea de pensar dos veces antes de creer fanáticamente en recetas mágicas y universales, como aquellas que predican los de la falsa iglesia matutina.

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