Ideas

Por Enrique Ruiz. Hace 3 meses En Blog, Digital.

Todos conocemos la frase. Pero no todos las implicaciones que tiene en pleno siglo veintiuno, en el que agradecer la atención de alguien es agradecer básicamente 8 segundos de su tiempo.

Un estudio hecho en el 2002 reveló que en ese entonces el rango de tiempo en el que podíamos concentrarnos en algo era de aproximadamente 13 segundos. Para el 2013 ese tiempo se desplomó a 8 segundos.

Hoy, con más distractores que nunca y más mensajes siendo lanzados en nuestra dirección, lograr dirigir tu atención en algo es casi que una hazaña digna de aplausos. Es más, si leíste hasta aquí felicidades (se escuchan aplausos ). Eres una persona con un rango de atención superior al promedio.

La atención es importante porque hoy más que nunca se encuentra dispersa.
Se estima que al día estamos expuestos a 3,000 impactos publicitarios. No se diga de la cantidad de mensajes en redes sociales o de otras aplicaciones que exigen nuestra atención.

Ante este choque de realidad, cultivar nuestra capacidad de atención debe ser un esfuerzo consciente, diario y constante. Hacerlo traerá como consecuencia mayor enfoque y concentración:

  • Que se traduce en producir mejor trabajo en menos tiempo.
  • En conectar con personas y construir relaciones cercanas con ellas.
  • En desarrollar la capacidad de reflexión, comprensión y creatividad.
  • En ver las metas que nos proponemos cumplidas y no eternamente postergadas.

Pero la atención es como esa chica que invitas a salir pero se resiste. Hasta que por algún milagro u obra de caridad acepta. Y cuando lo hace, intentas prolongar el momento para disfrutar de su compañía. Lo mismo con nuestra atención, una vez inmersos en una actividad que la requiera, podemos cultivarla prolongando esa actividad:

  • Leyendo un capítulo más del libro en turno.
  • Practicando guitarra por cinco minutos más.
  • Estudiar ese otro idioma por más tiempo.

Son los pequeños cambios en las actividades que ya realizamos lo que nos permitirá alimentar nuestra capacidad de atención y con ella poder terminar ese libro, pintar ese cuadro o saber decir una oración completa en francés. Integrar actividad física también ayuda, ya que los químicos liberados en el cerebro al hacer ejercicio fortalecen capacidades cognitivas y de memoria.

Librarnos de la epidemia del desenfoque y la procrastinación es posible, pero requiere decisión y esfuerzo. Hoy puede ser el día que descubras una versión de ti más concentrada y productiva, y ver transformada tu lista de cosas inconclusas en tu lista de cosas terminadas.

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